No hay nada que anule más a las personas, o que impida ejercer su poder y crecer en la adversidad, que esa tendencia psicológica a sufrir por lo vivido.
Y puede que lo vivido haya sido dantesco, duro, abrumador o simplemente molesto como una violación, un atropello, un diagnóstico aterrador, o tan solo un pinchazo de una rueda antes de una reunión. Suceda lo que suceda, tú puedes elegir cómo lo vas a llevar. Esa es tu última libertad. Nunca seas una víctima. Pase lo que te pase, no te victimices.
Porque hacerlo te ancla en el problema, te quita todas las fuerzas, te hunde en la desesperación, te incapacita para el cambio, pierdes tu responsabilidad, y además atraerás a personas que tienden a machacar y desatar toda su agresividad con personas débiles y vulnerables y así es justo como te sentirás.
También puede que te lleve al resentimiento, la ira, el menosprecio, al conformismo y a la sed de venganza, llevándote a un victimismo más agresivo, incluso a sentirte molesto por cómo responden o son los otros y tratarás de acusarlos, ofenderlos, atacarlos, … sacando de nuevo la responsabilidad fuera, siendo incapaz de hacer autocrítica y encontrando consuelo en la queja y en la crítica.
La estrategia de la víctima consiste en defenderse de posibles situaciones de malestar a través del no reconocimiento y la proyección externa de una determinada situación. Así, se muestran débiles y maltratados para encontrar el apoyo de otros y evitar tener que realizar los esfuerzos que su situación de vida, natural o adquirida, les requiere.
¿Cómo dejamos de ser víctimas? Reconociendo que solo somos víctimas de nosotros mismos. Asume tu responsabilidad sobre lo que estás sintiendo ya que depende de cómo estás interpretando tu realidad, no te lamentes por tu mala suerte (a todos nos tocan cosas “malas que vivir”, es parte de la vida), asúmelo y trata de enriquecerte con esa experiencia y salir fortalecido, mira el lado bueno de las cosas porque siempre lo hay, ocúpate tú y coge con fuerza las riendas, no delegues algo tan importante en otra persona.
Elige SER FELIZ. No te mereces otra cosa.