Testimonios

Irene Molina

Lo que opinan sobre mí

Mujer
Mujer88 años
Hace años que mi madre tiene Alzheimer. No recuerdo cuando se lo diagnosticaron porqué, en realidad, me da igual. Mi prioridad siempre ha sido cuidarla (mediación, salud, nutrición, etc) con el objetivo que disfrute la vida al máximo, dentro de sus posibilidades. Creo que una de mis mejores decisiones fue contactar con Irene para que la tratara. Aunque cada semana tengo que convencer a mi madre para que vaya a clase (porqué no recuerda nunca su cita semanal), el esfuerzo vale la pena. Sale encantada, Irene consigue que disfrute como una niña con distintas actividades destinadas a mejorar su memoria. Al final, cualquiera que cuide a una persona con demencia sabe que lo importante es cuidar el presente. Probablemente mañana ya no recordarán que hicieron pero, si fue algo agradable, sí que tendrán la sensación de haberlo pasado bien, aunque no sepan exactamente porqué. Irene consigue eso así que, mil gracias por tu ayuda!
Mujer
Mujer31 años
Decidí empezar a hacer terapia porque no tenía la capacidad de entenderme y deseaba sobre todas las cosas ser FELIZ. El proceso terapéutico con Irene fue para mi como hacer un maravilloso viaje hacia el autodescubrimiento. Mi aprendizaje más valioso fue sobretodo la aceptación, hacia mi misma y hacia todo lo que me rodea. Lo más difícil fue sin duda adentrarme en esa parte de mi que rechazaba, mirar de frente lo que detestaba y darme cuenta que no se puede controlar todo lo que sucede en la vida. Lo que más me gustó fue analizar en profundidad quién era yo y acabar amando lo que SOY. Ahora me siento conectada conmigo misma, sin importar la situación que esté sucediendo afuera de mi. Puedo estar en la mejor fiesta del mundo o en un funeral y sigo viendo las cosas con perspectiva. Sin lugar a dudas mi mayor logro fue ganar autoestima y autorespeto por encima de todas las cosas. Gracias Irene. De verdad, infinitas gracias.
Mujer
Mujer27 años
Empecé la terapia porque me sentía sin ánimo, agotada y todo me suponía un gran esfuerzo. Estaba triste y no veía el modo de salir de esta situación. Me angustiaba todo, no me veía capaz de nada y temía defraudar a los demás. Al iniciar la terapia empecé, con la ayuda de Irene, a poner nombre a lo que sentía, a ser consciente de lo que me pasaba y lo que podía cambiar para superarlo. Fui constante durante mucho tiempo y conseguí revertir la situación y adquirir herramientas para enfrentarme a los obstáculos que se me presentaban y a mis propios pensamientos. Durante el proceso terapéutico tuve que lidiar con situaciones verdaderamente complicadas y conseguí hacerlo. A día de hoy vivo más el presente e intento enfocar mi atención en lo verdaderamente importante, como por ejemplo priorizar mi propio bienestar para después poder dar lo mejor de mí a los demás, disfrutar de las pequeñas cosas del día a día, etc. Me siento fuerte y aprendo de mis equivocaciones. Me siento capaz de superar baches a base de trabajar en ellos con todo lo aprendido en terapia. Estoy muy agradecida de todo lo interiorizado y el trabajo que pude realizar junto a Irene. Muchísimas gracias!!! Formas un importante pedacito de mi vida.
Hombre
Hombre34 años
En mi caso llegué a Irene por una recomendación de mi anterior psicóloga de pareja. Yo sentía que algo dentro de mi no estaba bien, algo no funcionaba. Necesitaba a alguien que pudiese profundizar en mi y hacerme ver qué era eso que sentía que no estaba bien pero que no comprendía ni sabía darle forma ni explicación. El proceso fue duro, ella ya me lo advirtió, pero no era consciente en ese momento de hasta qué punto lo sería. Al principio no conseguía entender qué debía hacer, incluso sentía que no tenía sentido o que no lo sabía hacer. Pero con el tiempo, cuando miras atrás, te das cuenta del cambio en ti. Ves que todo lo que has hecho tiene una lógica, un propósito. Consigues ver el cambio en ti y ahí todo encaja. En mi caso me funcionó la receta de soledad, el silencio para acallar todo ese ruido que tenía a mi alrededor y que yo mismo me generaba para evitar enfrentarme a mi realidad. Ponerme frente a un espejo y afrontar a todas esas cosas que me avergonzaban, que temía. Llegar a confesar lo que era inconfesable. Saber que todo tiene consecuencias y pagar la factura para ser libre. Nada fue fácil y aunque no sienta orgullo de quien fuí, ahora sé que gracias a ella soy mejor que ese antiguo yo. Ese agradecimiento nunca se lo podré devolver. Así que me quedo con el orgullo de haber hecho ese cambio, con un trabajo que al principio ni entendía, y que me ha llevado a estar mejor conmigo mismo. Puedo decir que yo cometí errores pero ahora ya no tengo que mentirme a mi mismo ni ser otra persona que no era. No tengo que vivir un teatro sino que soy yo mismo gracias a haberme entendido, aceptado y amado.
Mujer
Mujer28 años
Irene llegó a mi vida en un momento en el que no sabía cuánto la necesitaba, y desde el primer encuentro sentí una conexión muy especial. Su forma de hablar, de escuchar, de comprender, de enseñar, y de hacerte sentir como si te conociera de toda la vida, es algo que no se olvida. La confianza con ella se fue construyendo con naturalidad, siempre ofreciéndome todas las facilidades para que me sintiera cómoda en cada sesión. Me ha acompañado de forma constante y genuina a lo largo de todo el proceso terapéutico. Estoy profundamente agradecida por haberme cruzado con una profesional tan atenta, empática, risueña y sensible. En sus consultas no hay juicios, y eso lo cambia todo. Irene no te dice lo que tienes que hacer, sino que te brinda las herramientas necesarias para que tú mismo tomes decisiones y aprendas a ser consecuente con ellas. Lo más valioso: te impulsa a priorizarte, a quererte, a confiar en ti. Siempre digo que me habría costado mucho más salir del pozo en el que me encontraba sin ella. Ojalá todas las personas que necesiten ayuda tengan la suerte de encontrar a una psicóloga tan humana y tan buena como Irene. Realmente, merece muchísimo la pena.
Mujer
Mujer37 años
Quizás tardé demasiado en dar el pequeño, pero a la vez a veces, gran paso de pedir ayuda. Llevaba arrastrando una carga emocional enorme, sufrimiento reprimido, me había olvidado completamente de MÍ intentando tener contentos a los de mi alrededor...Lo que empieza siendo una heridita sin importancia, después de cierto tiempo, acaba siendo algo realmente grave psicológicamente. Personalmente me cansé de llorar a diario durante semanas, de perder fuerzas para mi día a día y de mis pensamientos en bucle, así que tomé una de las mejores decisiones que haya podido tomar en mi vida sin duda: empezar terapia con Irene. Al principio parecía muy lejano el volver a tener esa ilusión que me caracteriza como persona y que había perdido por completo, pero desde el primer momento me sentí muy cómoda en sus sesiones y, después de mucho trabajo y esfuerzo personal durante meses, no sólo conseguí volver a ser la persona que era, sino que acabé siendo una persona más fuerte, queriéndome más... Para aquellos que estéis dudando si dar el paso o no, sólo os puedo recomendar con creces que lo hagáis! Lo volvería a hacer mil veces.
Hombre
Hombre20 años
Hola lector, voy a contarte mi experiencia en consulta, espero que te sirva de algo. Mi primera vez en consulta entre escéptico a lo que pudieran decirme en gran parte porque tenía el mensaje de familiares de que los “loqueros” solo te quitan el dinero. Al comprobar que un familiar cercano fue y tuvo una pequeña mejora cuando hacía años que veía que no avanzaba en nada me dio esperanza en que si ella podía cambiar yo también podría aunque iba con muchas dudas. No me gusta perder tiempo ni dinero, por ello, cuando fuí lo hice decidido a dejar la mente en blanco (me costó pero fue lo mejor que pude hacer) y probar aquello que me dijeran aunque tuviera dudas, es necesario abrirse, sincerarse, experimentar y probar lo que te recomienden. Lo más duro que me pasó fue tener que aceptar muchas cosas, responsabilizarme sinceramente conmigo mismo de muchas otras y sobre todo perdonarme un montón de cosas que había realizado. Después no es mucho más fácil todo, darte cuenta de tanto puede chocar con la realidad que conoces y quizás crear otra realidad, osea, otras amistades, otras dinámicas contigo y los demás, otra “personalidad” por así decirlo. Cambiar conductas negativas o antiguas por otras conductas nuevas que rompen con la persona que construiste muchos años duele y es duro pero a mí me valió la pena. Soy en esencia la misma persona que en mis momentos más oscuros pero gracias a la ayuda psicológica sé que puedo ser yo quien gobierne mi vida desde el entendimiento y el amor propio. Solo así logré poder volver a sentir más cosas además de solo rabia, enfado, frustración e indignación por el mundo. Actualmente estoy bastante bien aunque siempre caigo en errores del pasado, pero gestionarlos y seguir adelante es mucho más fácil una vez te enseñaron a cómo ayudarte.
Hombre
Hombre55 años
Aceptar la recomendación de un gran amigo para ponerme en tratamiento con Irene ha sido el mayor acierto que he hecho en mi vida. En 2020 sufrí un grave revés y me sumí en un pozo del que no conseguía salir. Fue en 2022 cuando empecé el tratamiento con Irene. Empezar fue durísimo, ni yo mismo sabía si quería salir de este pozo o no, pero el trabajo continuo de Irene, su apoyo incondicional, su constancia, sus discursos y resiliencia empezaron a obtener frutos. Con el tiempo llegué a aceptar la realidad y a contribuir al trabajo de la psicóloga de forma muy activa lo que me ha llevado donde estoy. Ha sido un periplo largo y muy duro pero he conseguido salir de este pozo y volver a ver la vida en colores. Con estas palabras, solo quiero animar a quien tenga un problema que no dude en contactar con Irene, que ella, junto con tu trabajo, te ayudará a solucionarlo.
Hombre
Hombre16 años
Hola me llamo Isabel, conocí a Irene a través de una amiga que me dió su teléfono, por que teníamos problemas con uno de mis hijos en la adolescencia. Época difícil, algunas compañías más tóxicas etc... Que el no veía, como casi ninguno ve en ese momento. El era reacio a ir, al final lo convencí, empezamos a ir, en momentos difíciles es muy importante encontrar a alguien que te pueda guiar y dar herramientas para autocontrol, y comprender cosas que tú no ves. Mi hijo le diagnostico un TOC, y a subirle la autoestima que la tenía baja, y alguna cosilla más. El con el tiempo dejo de ir, pero yo seguí yendo, y siempre que el tiempo me lo permite voy, para mí fue de gran ayuda, gracias a sus consejos y charlas he aprendido a ACEPTAR, que no es fácil es este mundo. La aceptación de las cosas , personas con las que vives, y te rodeas,es muy importante, gracias a eso estoy más tranquila, es un trabajo diario,no os creáis que no tengo ratos malos con ellos, en la vida, en tu días a día no es color de rosa, por eso hay que trabajar tanto las cosas de la mente. Mi consejo y vivencia con Irene, es que no dejéis que las cosas pasen, si se necesita ayuda, al final la calidad de la vida es lo que te da bienestar, y una armonía en casa, da igual la edad que tengas, siempre hay algún momento difícil, para eso están los expertos. Os animo que si tenéis dudas probéis, veréis como os cambia la forma de ver las cosas, sobre todo los jóvenes, que para ellos no es fácil, los padres no somos el enemigo, estamos para ayudar y apoyar, aunque a veces no os lo parezca. Le doy las gracias a Irene por si labor. Un saludo para todos.
Mujer
Mujer49 años
Cuando ya no pude soportar ni entender lo que a mi alrededor sucedía; el porqué las personas habían perdido la esencia de comunidad , respeto, convivencia …… cuando entendí que no era posible que todo a mi alrededor fuese una alarma para no poder vivir sin quejarme por un olor, un tono de luz, un color en un momento en stress, un ruido ……cuando la constancia y la falta de autoestima eran mi talón de Aquiles; supe que debía ponerme en manos de un profesional; pasé por 2 antes de llegar a Irene …….. Ella es ; la pluma de un poema que empieza a gustarme; me queda mucho camino por recorrer, pero siento que estoy en el sitio correcto . Gracias Irene.
Hombre
Hombre64 años
Nuestra experiencia con el trabajo de Irene ha sido muy positiva. Ha acompañado a nuestro padre con sesiones individuales de estimulación y seguimiento neuropsicológico, y también nos ha orientado a toda la familia para afrontar mejor la enfermedad en el día a día. Gracias a su apoyo nos sentimos más preparados, con más herramientas y con mayor serenidad para cuidarlo. Su profesionalidad, PACIENCIA y cercanía han hecho que todo el proceso sea mucho más llevadero.
Hombre
Hombre34 años
Empece xq mi sicologa se puso de baja y yo estaba de bajón por mis pensamientos negativos… El proceso le vivo bien por que me siento más tranquilo y no tengo tantos nervios… Lo más difícil tener las citas venir hasta palma y lo que mas me a gustato lo que podemos hacer videollamada Ahora me siento mejor
Mujer
Mujer17 años
Hola, me llamo M. y hace dos años que inicie mi proceso terapeutico. Lo inicie en el momento de mi vida en el que toque fondo, en el que supe que ya no podía seguir con la vida que llevaba. Ese momento corresponde con el inicio de una nueva etapa, bachillerato, que me hizo darme cuenta que vivia en una burbuja que me habia creado y en la creia que estaba segura y cómoda, y que podía mantenerme,pero resultó que no, que simplemente eran barreras creadas en mi propia mente que no me dejaban vivir, no me dejaban avanzar. En ese comienzo de etapa supe que todo mi alrededor cambiaba y que yo no lo hacía, ni quería ni era capaz, y eso me asustó y me hizo paralizar mi vida y ponerla patas arriba, lo que me hizo darme cuenta de que eso no era bueno, y que necesitaba ayuda. Iniciar una terapia no es algo facil, porque es reconocer que no estas bien y que debes cambiar, algo que cuando tienes unas creencias fijas resulta imposible, pero que a la larga merece completamente la pena. Después de dos años acompañada por Irene, debo decir que fue la decisión más difícil y la más acertada de todas, porque dos años después puedo decir que no soy para nada la niña de 16 años que entró por primera vez por la puerta de la consulta sin ganas de seguir avanzando con su vida y sin saber como, y ahora estoy llega de energía y ganas de cambiar y crecer en todos los ámbitos. Mi proceso se basó al incio en trabajar conmigo misma, para mi lo más difícil fue reconocer que estaba sola y que eso no significaba tener un problema o que era algo malo, sino al contrario, mi mayor aprendizaje ha sido que es suficiente con uno mismo y que esa es la principal relacion que hay que cuidar. Y desde ese punto fuimos marcado pequeños objetivos a conseguir de manera que dejara de esconderme y protegerme y pudiera sacar mi verdadero yo, mi brillo interior que escondia por miedo a la opinión de la gente. Irene ha conseguido sacar mi mejor versión y aprender a escucharme, quererme y permitirme equivocar y mejorar, pero sobretodo en confiar en mi y seguir lo que me dice la cabeza y el corazón, dejando de lado al resto. También crecí en lo social, uno de los ámbitos más abandonados y que más miedo me daba. MI vida antes de la terapia se basaba en estar conmigo y pasar del resto, no moletsarme en conocer gente ni intentar establecer lazos, porque pensaba que no había gente para mi. Con la terapia me he dado cuenta de lo importante que es establecer esos lazos, y darte la oportunidad de conocer y que te conozcan porque todo ello supone un aprendizaje de cara al futuro y te hace crecer como persona y con relación al resto. Estos dos grandes cambios en mi pensamiento han supuesto un antes y un después en mi vida. He pasado de ser una persona pesimista encerrada en si misma, a sonreirle cada mañana a la vida por muy negro que fuera el dia y dispuesta a abrirse y relacionarse con el mundo, porque he aprendido el gran valor que tengo y todo lo que puedo ofrecer al mundo. Dos años después de pisar por primera vez el despacho de Irene, reflexiono en todo lo que ha cambiado mi vida, tan solo por cambiar mis paradigmas y la manera de enfrentarme a las cosas. Pienso en todo lo que no era capaz de hacer o que nunca pensé que haria como estar cómoda hablando en público o aceptando partes de mi cuerpo que pensaba imposible y lucirlas como lo preciosas que en realidad son, y me siento agradecida y feliz. No puedo expresar la gratitud o la satisfacción personal que supone haber salido de esa burbuja, haber bajado esas barreras y poder mirar el mundo sin miedo. Poder disfrutar de todo sin pensar en las mil cosas que pueden pasar malas y si pasan poder afrontarlas y seguir, porque si algo se aprende es que en la vida nos pueden pasar muchas cosas tanto buenas como malas y de nosotros mismos depende como nos hagamos cargo de eso y sigamos. Eso me lleva a otro de los muchos aprendizajes que me llevo es la de agradecer, porque si hay algo positivo que podemos hacer cada dia es agradecer a la vida por tener un dia mas de vida, con salud y rodeada de personas que nos quieren, al igual que por los aprendizajes que nos llevamos. Por ello, como paciente de Irene Molina debo darte las gracias, porque me has enseñado a ser yo y a vivir, a sonreir a la vida y a aceptar lo bueno y lo malo y aprender de ello. Estoy muy feliz de la persona que me he convertido gracias a ti, porque me siento mas libre, en paz y sobre todo auténtica. Me siento una nueva mujer con ganas de seguir aprendiendo y creciendo en todos los ámbitos, llevandome lecciones que me acompañaran toda la vida.
Mujer
Mujer39 años
Empecé la terapia con Irene porque estaba en un momento de mi vida donde no controlaba mis pensamientos. Eran ellos los que me controlaban y habían hecho que perdiera temporalmente mi identidad. Desde pequeña mi jardín mental estaba sembrado de pequeñas plantas de miedo, inseguridad y críticas, aunque también había plantas de empatía, dulzura y buen humor. Pero estas sólo florecían en momentos de calma mental. Desde que empecé a trabajar en mi jardín de la mano de Irene, éste es más hermoso. Y aunque haya momentos difíciles, he aprendido a no dejar de regar este jardín tan bonito que es mi mente. Gracias, Irene.
Mujer
Mujer35 años
Hace tres años y medio falleció mi papi, me volqué en mi trabajo más que nunca, hasta que mí cuerpo estalló, tras varios ataques de ansiedad caí en una depresión. Pasar un duelo paterno, una mala experiencia laboral y cositas de la vida cotidiana a las cuales no le damos la importancia que tienen, sin saberlo me estaba autodestruyendo.Irene es un rayo de luz cuando todo está oscuro, es una puerta que se abre cuando no ves salida, y así me encontraba yo cuando aún la vida no me la había presentado. La conexión que sentí con ella es inexplicable, me salían las palabras solas, le contaba mis miedos y preocupaciones,me sentía en confianza.Tenerla al lado fue un chute de energía, un abanico de oportunidades que yo no veía, te brinda un sinfín de herramientas donde aprendes a poner tu vida en orden. A día de hoy sigo apoyándome en ella cuando la necesito, es un auténtico placer poder contar con ella y saber qué está ahí para cuando la necesites. Le doy gracias a la vida por ponerla en mi camino y aún más, le doy a ella millones de gracias por todo lo que ha hecho y hace por mi, aprender a cuidar de mí sin duda es lo mejor que he podido hacer, y sin ella no hubiera sido posible. Gracias Irene.
Mujer
Mujer95 años
La meva mare te 95 anys, encara que ningú ho diria, per jo sempre ha estat el meu recolçament persona de càracter forta, culta, molt moderna per l’edat que té, avançada sempre en tot, en el sentit que s’ha adaptava força be als canvis, sempre prenia decicions a casa, I sempre estava al capdavant d’una familia nombrossa. Ens feim grans, no volem assolir, que no tenim la mateixa capacitat no resistència quan tens 40 anys , que l’edat I les circumstàncies tenen un pes I un desgastat tan físic com a mental. La meva mare va cuidar del meu pare durant els seus darrers dos anys a full time del 88 als 90 anys, els fills no ens adonarem el desgast que es fer de cuidador, I tot passa factura. I aqui és on entra explicar la nostra experiència amb el grup de terapia que assisteix 1 cop a la setmana des de fa quasi 4 any, Amb la mort del meu pare, ella és desconnectava de la realitat com una manera de preservar-se de l’exterior, ella mai ha volgut anar al centre de tercera edad, és reservada, nosaltres notaven que a curt termini la memòria estava deteriorada, I en certa preocupació per tenir un diagnostic que no fos Alzemeir. Superat que els anys passen I no per això no hem de deixar tenir una qualitat de vida, que ella es pugui seguir sentint útil, que el seu dia a dia, tenir una autonomia a la seva rutina diària, aixecar-se preparar-se un almorçar, prendre una medicació, vestir-se. Per tots nosaltres és molt important. La terapia li serveix per estar en conctacte en persones, per sentir-se una mica més viva, seguir fent coses per ella mateixa, la seva passió de pintar, llegeixir, cantar amb les amigues que ha fet, no és la importància de saber quin dia de la setmana es, o el que hagui pogut dinar o sopar, sino poder seguir donan’t me consells, encara que demà no se’n recordi, I que tenir 95 anys no vol dir que tinc que estar asseguda a una butaca, ser un moble perquè ja ha viscut molt que ja ho ha fet tot. Gracies per tenir aquest espai Que tot que ella a vegades li fa peresa, l ajuda molt.
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