Cuando te propones ser madre piensas que las emociones asociadas a esa experiencia tendrán que ver con la alegría, el orgullo, la ternura, la ilusión, el amor, … y sí. Pero hay también mucho miedo, frustración, culpa y ansiedad.
Ese lado oscuro forma parte de la experiencia. Más, menos, según tus circunstancias y decisiones pero pienso que de una parte de ellas, no te libras.
No es malo, ni es decepcionante, no estás haciendo nada mal … es normal, común y pasará. Ojalá alguien me lo hubiera dicho. Aunque creo que no me lo hubiera creído.
Las dificultades en la lactancia, la soledad, el acoplamiento hormonal, el agotamiento físico, no poder atenderte ni ocuparte bien de ti misma por días, meses… entre otros factores, va haciendo mella hasta dejarte en una situación desfavorecida o de vulnerabilidad. Es casi inevitable. Insisto, no estás haciendo nada mal. Deja de juzgarte. No tendrías que llevarlo mejor, no deberías sentir otra cosa ni deberías ser más capaz.
Solo necesitas ducharte, dormir un par de horas, darte algún permiso por pequeño que sea, escucharte en silencio, poder expresarlo por escrito o con alguien que realmente te escuche y saber que esta etapa pasará.
Muchas personas te recomiendan… “aprovéchalo que pasa muy rápido”. Creo que ellos, “a toro pasao”, sienten que no pudieron disfrutarlo, vivirlo mejor, o con más consciencia y por eso te lo recomiendan a ti, a ver si tu si eres capaz de hacerlo. Lo normal es que tú tampoco puedas. Lo más normal es sobrevivir en a esta fase.
Los días se hacen muy largos pero las semanas pasan realmente rápido. No vives ni mides el tiempo como antes. Andas en modo supervivencia tratando de superar cada reto, cada llanto, cada instante y recuperarte lo más que puedas hasta el siguiente asalto.
Lo estás haciendo muy bien, todo lo que piensas, sientes y logras hacer es normal y antes que tarde, pasará.
Ánimo! Muchas pasamos por ahí. No eres la única.